Se va Jacobson, complicadas relaciones México-EE.UU.

Por Orlando Oramas Leon

México, 2 mar (PL) La renuncia de la embajadora de Estados Unidos, Roberta Jacobson, deja hoy interrogantes sobre las relaciones bilaterales, cuando hay más de un antecedente de que los vínculos tienden a complicarse.

Jacobson, reconocida por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) por su empeño en mejorar los nexos entre los dos vecinos, anunció que dejará el cargo vía Twitter, lo cual fue confirmado en conversación telefónica entre el secretario de Estado, Rex Tillerson; y su homólogo mexicano, Luis Videgaray.

Así lo informó oficialmente la SRE, que también consignó que el nuevo embajador estadounidense tiene, por adelantado, el beneplácito mexicano.

Por su parte el Departamento de Estado norteamericano desestimó que el cambio tenga un impacto radical, y consideró que esa dependencia cuenta con funcionarios talentosos para continuar con esa función.

Así lo dijo la vocera de la cancillería estadounidense, Heather Nauert, quien justificó el «retiro» de altos cargos que condujeron, hasta hoy la política de su país hacia América Latina.

Pero lo cierto es que Jacobson, se va cuando la relación con México atraviesa por momentos difíciles, sobre todo por expresiones y políticas del presidente Donald Trump.

No hay que olvidar que el Trump candidato republicano a la Casa Blanca, hizo carrera prometiendo levantar un muro gigantesco frente a su vecino sureño, y adelantando políticas contra los migrantes mexicanos y del sur del continente, en los cuales ha empleado adjetivos discriminatorios de todo tipo.

Pocos días antes de anunciar su dimisión, la embajadora encabezó, junto al secretario de Gobernación mexicano, Alfonso Navarrete, el acto oficial para la construcción de la nueva sede de la embajada de su país.

Será la de mayor porte en México, en la colonia Polanco, en una zona exclusiva residencial, pero sus cimientos comienzan a levantarse cuando se presentan quiebras en las relaciones entre ambos países.

Aquel pareciera el último acto protocolar de la representante estadounidense, antes de la ácida y polémica llamada telefónica entre los presidentes Donald Trump y Enrique Peña Nieto.

Ocurrió el 20 de febrero y la SRE señaló, en pocos párrafos, que ambos gobernantes intercambiaron condolencias por los trágicos sucesos ocurridos por esos días en Florida (tiroteo en una escuela), y la caída en Oaxaca de un helicóptero militar, tras el sismo en ese estado del sur de México, con saldo elevado de víctimas en ambos incidentes.

Pero según el diario The Washington Post, fue una tensa conversación de 50 minutos que fuentes de ese diario calificaron de incómoda y mostraron a Trump como irascible e impaciente.

No era para menos, el jefe de la Casa Blanca intentó, otra vez, que el presidente Peña Nieto aceptara públicamente la pretensión de su interlocutor, de que México pague por la edificación de la inmensa valla fronteriza.

En menos de una hora quedó cancelada la primera visita oficial del mandatario mexicano a Estados Unidos, algo que ocurre por segunda vez, siempre por los desplantes de Trump.

Pero la controversia no queda ahí. De hecho tiene repercusiones en las negociaciones que se efectúan en esta capital para la modernización del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, que involucran a México, Estados Unidos y Canadá.

De improviso, el negociador estadounidense fue llamado a consultas a Washington, adonde luego viajó el secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, para pláticas urgentes con su homólogo Wilbur Ross.

Además, a Guajardo le sorprendió por allá el anuncio de Trump de que Estados Unidos se dispone a imponer aranceles del 25% a las importaciones de acero y aluminio, una medida que afecta a plantas en varios estados mexicanos que emplean a miles de trabajadores.

Casualmente por estos días Estados Unidos, además, anunció la revisión del convenio azucarero con México y respecto a la importación de tomate, producciones también importantes para este país.

Resultan antecedentes para justificar la renuncia de Roberta Jacobson y, sobre todo, para levantar interrogantes de cual será la agenda que tendrá el nuevo embajador, que será designado por Trump, aunque requiere de aval del congreso de aquel país.

Todo ello ocurre en un escenario electoral en México, cuando el candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, encabeza las encuestas; el candidato del gobierno, José Antonio Meade, va rezagado, y pareciera que el presidente Trump quisiera apretarle las tuercas a su homólogo mexicano en un momento delicado para este país.
mgt/ool

Deja tu comentario