Historia del Tenochtitlán y el Templo Mayor de México

Por Por Luis Manuel Arce

México, 22 may (Prensa Latina) Esto ocurrió hace más de 700 años, es decir, casi dos siglos antes de que los españoles, con su deficiente astronomía, hollaran las tierras americanas pensando erróneamente que habían llegado a las Indias.


Una civilización fundada centurias atrás descubrió entre grandes lagos y canales de un extenso valle un hermoso lugar al cual nombró Texcoco.


Aunque nadie sabe con certeza científica las razones del asentamiento, todos coinciden en que resultó un lugar de parada de ejércitos, migrantes y viajeros.


Sea por la razón histórica que fuera, aztecas y mexicas, ramas discrepantes de un mismo árbol genealógico, fundaron allí entre 1321 y 1325 una extraordinaria e increíble metrópolis que llamaron Tenochtitlán y a su capital Altépetl.


Sus arquitectos, como se les clasifica ahora, dibujaron los trazos, las calzadas, residencias, casas de barrio, acueductos, mercados, cementerios y lugares de adoración a los fetiches que actualmente denominamos dioses y a quienes rendían pleitesía, según los códices de la época que han perdurado en el tiempo.


El epicentro de esa fabulosa ciudadela fue lo que hoy se conoce como Templo Mayor, el edificio principal de Tenochtitlán, ubicado al costado este de la Catedral Metropolitana, frente al actual Zócalo y al lado de la plaza Manuel Gamio.


Tiene cuatro cuerpos superpuestos sobre una plataforma general; dos escalinatas orientadas al poniente para el acceso a la parte alta con sus dos adoratorios: uno dedicado al dios de la guerra, Huitzilopochtli, y el otro al del agua, Tláloc.


A la llegada de los españoles, la ciudad estaba en pleno apogeo. Después sorprendió la abrupta caída de Tenochtitlán y su lastimosa, irresponsable y brutal destrucción, así como el exterminio del grandioso imperio azteca y de los mexicas.


Encima de sus ruinas y de los huesos de los pueblos originarios, se fundó la Ciudad de México, capital de la pretensiosa Nueva España.


El saqueo de todas sus riquezas y el dominio colonial continuó hasta la independencia lograda tras el Grito de Dolores del cura Miguel Hidalgo y Costilla, la cual se concretó el 27 de septiembre de 1821, hace casi 200 años.