Conectada la Tierra con Marte y recibiendo sus influencias

Londres, 12 mar (Prensa Latina) Las órbitas de la Tierra y Marte están conectadas, y el planeta rojo influye en la aceleración de la circulación oceánica profunda de nuestro planeta, indicó un estudio publicado hoy en la revista Nature Communications.


Expertos de las universidades de Sydney, Australia, y de la Sorbona, en París, a cargo de la indagación, descubrieron un ciclo de 2,4 millones de años en el que las corrientes profundas aumentan o disminuyen y solo puede explicarse por los vínculos de esos períodos en las interacciones de Marte y la Tierra orbitando alrededor del Sol.


Aunque el llamado «planeta rojo», está a unos 140 millones de kilómetros de la Tierra, influye en nuestros océanos y ayuda a impulsar «remolinos gigantes», lo que, a su vez, está relacionado con períodos de aumento de la energía solar y un clima más cálido, indica la investigación.


Esos remolinos son como torbellinos gigantes y a menudo llegan al fondo marino abisal, lo que provoca la erosión del fondo marino y grandes.


La exploración refiere, además, que ambos mundos se afectan entre sí por un fenómeno llamado «resonancia».


«Ello ocurre cuando dos cuerpos en órbita aplican un empujón y una atracción gravitacional entre sí, lo que a veces se describe como una especie de armonización entre planetas distantes, lo cual cambia la forma de sus órbitas, perturbando su cercanía a la circular y su distancia al Sol», detalla el texto.


El profesor Dietmar Müller, uno de los autores del estudio, señaló que para la Tierra significa períodos de mayor radiación solar entrante y clima más cálido en ciclos de 2,4 millones de años.


Los expertos aclararon que, si bien esos «remolinos gigantes» afectan el calentamiento y las corrientes oceánicas en la Tierra, son ciclos climáticos naturales y no están relacionados con el rápido calentamiento global que causan los humanos por la quema de combustibles fósiles.


Para llegar a sus hallazgos, los científicos analizaron sedimentos perforados en cientos de sitios de aguas profundas durante el último medio siglo con el objetivo de entender mejor la fuerza de las corrientes oceánicas profundas.


Además, pudieron mapear los fuertes remolinos a través de «roturas» en los núcleos de sedimentos vistos.


Los sedimentos de las profundidades marinas se acumulan en capas continuas durante condiciones de calma, pero las fuertes corrientes oceánicas alteran esto, dejando un sello visible de su existencia.


Por su parte, la autora principal del estudio Adriana Dutkiewicz del EarthByte Group de la Universidad de Sydney detalló que los datos compilados sobre las aguas profundas abarcan 65 millones de años y sugieren que los océanos más cálidos tienen una circulación profunda más vigorosa.


«Potencialmente, esto evitará que el océano se estanque incluso si la circulación meridional del Atlántico se ralentiza o se detiene por completo», añadió.