América Latina marcada por la pobreza laboral

La Habana, 27 jun (Prensa Latina) En América Latina y el Caribe al menos 140 millones de personas laboran en condiciones de informalidad, cifra que representa hoy alrededor del 50 por ciento de los trabajadores según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).


Tal situación supone que cinco de cada 10 trabajadores son informales, algo que es muy significativo en las actividades de comercio al por menor, o sea la venta callejera, como ocurre con más de la mitad del total de personas empleadas en al menos nueve países latinoamericanos.


Por ejemplo, en Perú, se estima que un 68,4 por ciento de los trabajadores en 2019 estaban empleados en el sector informal, en Argentina, este porcentaje ascendió a un 49,4; mientras en Uruguay y Chile, alrededor de una cuarta parte ejerce actividades remuneradas en el mercado laboral informal.


Con la pandemia de la Covid-19 muchas debilidades se han exacerbado, defectos que a nivel estructural tienen las economías de todo el mundo, en particular en América Latina, entre ellas la informalidad, el trabajo precario, la desigualdad y sobre todo la ausencia de programas de protección.


Según el secretario permanente del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), el peruano Javier Paulinich, aunque la informalidad es una alternativa al desempleo, uno de sus impactos en la economía es que los países tengan una productividad baja, además de la desprotección en las personas que la ejercen sin acceso a beneficios laborales o sociales.


La OIT alertó que 28 millones de latinoamericanos se encuentran en situación de pobreza laboral como consecuencia de la pandemia, que dejará una tasa de desocupación del 11,1 por ciento en la región este año.


Asimismo estimó que si bien se prevé una recuperación de los índices de empleo, no llegará a los niveles de la pérdida registrada como consecuencia de la pandemia de Covid-19, enfermedad generada por el virus SARS-Cov-2.


“Habrá una regeneración de puestos laborales, pero lentamente y con el riesgo de mayores desigualdades que al inicio de la pandemia, por lo cual es preciso una estrategia global que ponga a las personas en el centro de las políticas públicas”, afirmó.


En cuanto al futuro, la OIT considera primordial pensar en estrategias que permitan sentar las bases para un retorno con mejores condiciones laborales para todos los trabajadores.


Se trata de apuntalar la recuperación del empleo en las categorías y sectores altamente afectados, mejorar aspectos institucionales referidos a la salud y seguridad en el trabajo, la formalización de trabajadores y la promoción de la inclusión laboral de las mujeres y jóvenes.


Si bien en la primera mitad de 2021 la región ha experimentado una recuperación sólida, con una reducción del porcentaje de horas de trabajo perdidas desde un 30 hasta un 11 por ciento, América Latina sigue siendo la región más afectada en el mundo actualmente.


Para el director regional de la OIT, Vinícius Pinheiro, es prioridad aplicar medidas extraordinarias para reconstruir los mercados laborales de la región, fuertemente impactados por la Covid-19.


“El empleo debe estar en el centro de la recuperación económica”, apuntó Pinheiro, quien opina que la falta de trabajo en los procesos de recuperación puede derivar en un aumento del descontento social y afectar a la estabilidad política latinoamericana.


Durante este año 34 millones de personas buscarán un puesto de trabajo sin conseguirlo.


En 2022 esa cifra será menor según los pronósticos, aunque hay un alto grado de incertidumbre que no deja nada claro sobre cuál será la realidad.

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